Informe: Consecuencias de la normativa de la artesanía en Castilla y León y España. Reflexión sobre el modelo legislativo y sus consecuencias en la realidad socio-económica del sector artesanal. Propuestas de cambio.

Breve introducción: La situación socio económica del sector artesanal en España y Castilla y León.

En la actualidad, como todo el mundo conoce, desde mediados de los años 80 del pasado siglo las competencias en artesanía están transferidas a las Comunidades Autónomas que a su vez han legislado de manera muy similar entre ellas para definir que es la artesanía, quienes la ejercen, como se hacen los reconocimientos profesionales y cuáles son las actividades que la componen.

Es destacable que en España, y por tanto en todas las Comunidades que la componen, el epígrafe la artesanía se refiere, en general, solamente a las actividades referidas a los oficios artísticos y tradicionales y que en muy contadas ocasiones como en Valencia y Murcia incorporan a la artesanía alimentaria. Este hecho es muy singular ya que en la mayor parte de Europa se incluyen el resto de actividades que en su ejecución no tienen carácter industrial, siendo normal encontrar a fontaneros, albañiles, peluqueros, mecánicos de coches… En estos casos, como en Francia o Italia después existe una subdivisión referida a los oficios de arte.

En España todas las normativas de las Comunidades, ya sean decretos o leyes, hacen una definición muy parecida de la actividad artesanal y de sus actores, que incluyen a los participantes individuales, asociaciones y federaciones, maestros artesanos y zonas de interés de artesanal. También definen los procesos de reconocimiento de cualquiera de las clasificaciones de artesanía así como los méritos que deben aportar.

En un segundo apartado de la normativa se encuentra el repertorio de oficios artesanos se enumeran las diferentes actividades que se reconocen como artesanales. Éstas se agrupan por subsectores en los que se hace mención a la materia prima de uso como el vidrio o la piedra aunque también se incluyen subsectores donde el título del subsector son los propios productos como el mueble de madera o los instrumentos musicales.

Como rasgo común de todas las normativas españolas se encuentra la vinculación del sector a diferentes variables como la actividad económica contemporánea, el hecho cultural y etnográfico y el valor histórico de los Oficios Artísticos. Por lo tanto, la filosofía seguida por las CC.AA para las normativas en artesanía son herederas de un modelo que está vinculado a la visión que se tenía del sector a mediados del siglo XX, momento éste en el que el desarrollismo industrial en España desplazó a los oficios preindustriales que habían persistido en un mundo rural sin industrializar. El abandono del medio rural y el rápido crecimiento de las ciudades hicieron que muchos antropólogos y etnógrafos se sintieran muy preocupados por las perdida cultural que supuso este cambio de modelo social y buscaran la forma de evitar la desaparición de la herencia cultural de los oficios tradicionales.

Dentro del contexto social de mediado del siglo XX español se pusieron en marcha diversas formas de protección del sector muy relacionadas con el “tipismo nacional” como unos de los elementos promocionales del turismo en España hacia el exterior.

Una vez en democracia y con las transferencias de artesanía realizadas a las Comunidades Autónomas, éstas, con el acuerdo del sector, legislaron sin apartarse apenas del modelo anterior donde se mantiene una visión etnográfica del sector que relaciona a la artesanía con los oficios preindustriales.

Este hecho se pone de manifestó claramente en los repertorios de oficios donde se agrupan mayoritariamente por las materias primas tradicionales como la piedra, el vidrio, el cuero o la cerámica.

Además de una normativa muy vinculada a modelos etnográficos y un registro de oficios o actividades muy tradicionales existen otras dos características que determinan completamente el sector:

  1. Los registros artesanos en España son voluntarios, tanto para los autónomos y empresas que tienen actividad de económica como para el reconocimiento individual de la condición de artesano en las Comunidades que sí que contemplan esta modalidad.
  2. No es necesario acreditar ninguna formación o certificación profesional para ejercer cualquiera de las actividades económicas reconocidas como oficios artesanales.

Como resultado de la actual organización del sector artesanal es que se está entrando en un proceso de envejecimiento y reducción del número de los artesanos incluidos en el registro y por tanto una clara disminución de las empresas en activo que se definen como artesanas. Esta tendencia podría suponer una no muy lejana desaparición del sector tal y como se entiende con la actual normativa.

Durante bastantes años la presencia de empresas y profesionales en el registro artesano se mantuvo estable por existir líneas de subvención específicas para la artesanía. La desaparición de este incentivo ha hecho que en los últimos años el número descienda de forma continuada, ya que las empresas o profesionales que abandonan la actividad, o simplemente no renuevan su presencia en el registro, no se ven sustituidos por nuevas empresas o profesionales por falta de incentivos.

Con estos datos, en principio se podría pensar en una decadencia continuada de la actividad, pero lo paradójico de esta situación es que la realidad camina en otro sentido, ya que la falta de relevo generacional sólo sucede en los oficios más tradicionales que son los que más abundan en los repertorios oficiales.

De forma paralela a los registros artesanos, muchos jóvenes y no tan jóvenes, se están incorporando al mundo artesanal en sectores tan variados como el diseño, la moda y el complemento, las artes plásticas, las artes escénicas y audiovisuales… con la particularidad de que no se sienten identificados con la imagen que proyecta la artesanía oficial y por lo tanto, no se inscriben en los correspondientes registros voluntarios de su Comunidad.

 

 

Consecuencias del modelo de regulación del sector artesanal.

El actual sistema de identificación y normalización del sector artesano no es inocuo y tiene múltiples consecuencias que implican a cuestiones como la valoración social que se tiene en España de la artesanía, la estructura empresarial del sector, la existencia de bolsas de economía sumergida, las políticas sectoriales de desarrollo, la formación reglada y continua, el asociacionismo profesional, los canales de distribución y la comercialización de los productos artesanos, entre otros.

A grandes rasgos se pueden definir en varios puntos los problemas y deficiencias que existen en el sector como consecuencia del actual sistema de regulación:

  1. La invisibilidad del impacto socio económico de la artesanía.

El hecho de que el registro de las empresas artesanas en las Comunidades Autónomas sea voluntario pone de manifiesto el primer gran problema del sector, es decir, que no existe una forma clara de saber cuántas y qué empresas forman la artesanía en Castilla y León y en el resto de España y por tanto su reflejo en el PIB regional y estatal.

Este hecho no es algo nuevo y es muy conocido por todos los actores, ya sean públicos o privados hasta el punto de que impulsó en el año 2010 al Ministerio de Industria. Comercio y Turismo a realizar el informe “El sector artesano español en las fuentes documentales” que puso de manifiesto una realidad que sorprendió por su volumen en la empleabilidad, el impacto en la economía y otros factores de gran interés como la presencia de género o su importancia en el mantenimiento de la población en el medio rural.

Además de los análisis socio económicos derivados de los datos aportados por el informe realizado por el Ministerio, este estudio también pone de manifiesto un primer gran problema del sector que no es otro que su falta de visibilidad social y por tanto del reconocimiento de sus capacidades para crear riqueza y empleo.

  1. Una imagen social distorsionada y un relevo generacional desigual.

Decenas de miles de empleos y cientos de millones de euros facturados se diluyen en un mar de confusión e indefinición, pasando completamente desapercibidos para el público en general y muchas instituciones públicas que tienen una imagen de la artesanía vinculada exclusivamente a los oficios perdidos y las ferias medievales.

Esta imagen social del sector es consecuencia directa de un sistema de identificación de los oficios artísticos donde la característica de mayor importancia se encuentra en su carácter manual y poco tecnificado. Con esta premisa es muy fácil acabar haciendo una imagen de los oficios como actividades pre-industriales donde el mayor valor se encuentra en las habilidades manuales de los operarios y su virtuosismo frente a la producción mecanizada o industrializada.

Ésta idea generalizada de la artesanía supone, de entrada, para muchos jóvenes un rechazo para considerarse artesanos, y por tanto inscribirse en los registros voluntarios, ya que la mayoría de ellos provienen de la formación reglada en las escuelas de oficios artísticos, bellas artes y otras relacionadas con la creación y el diseño, donde el uso de herramientas tecnológicas en los procesos intermedios de la producción o en el diseño son algo básico en su trabajo y ven con mucha distancia a los oficios donde únicamente prima la habilidad manual y el producto tradicional.

Este claro alejamiento de las nuevas formas de abordar el trabajo creativo o artesanal está generando una idea equivocada sobre la disminución del sector por falta de relevo generacional, algo que es completamente equivocado, salvo que sólo se contemplen los oficios más tradicionales como la alfarería, la talla en piedra o madera entre otros y que curiosamente son los que abundan en los Repertorios de Oficios de las normativas en las Comunidades Autónomas.

  1. La formación y el acceso a la actividad.

El actual acceso a la actividad artesana no tiene ningún tipo de restricción o regulación salvo las marcadas por la legislación general existente para cualquier trabajo en el régimen jurídico que se estime oportuno. Es decir, que sólo hay que dar de alta la actividad en Hacienda en el epígrafe que uno entienda más adecuado, darse de alta en la Seguridad Social como corresponda y cumplir con las obligaciones fiscales correspondientes.

Con esta fórmula se supone que es el propio mercado el que acaba “cualificando” a todos aquellos que optan por abrirse camino en los oficios, ya que si una persona se auto define como escultor y no es capaz de mantener su actividad por falta de ventas, en teoría, es porque su producto no reúne las condiciones adecuadas y no puede ser competitivo en el mercado.

Sin duda está fórmula, que en principio pueda contentar a muchos, supone numerosos problemas y genera muchas dudas. En primer lugar es una clara desacreditación para todas aquellas personas que han cursado formación reglada específica en las Escuelas de Arte, Formación Profesional y Grados universitarios ya que la obtención de una titulación en estos estudios no suponen un reconocimiento específico para la realización de la actividad, que como se ha dicho está abierta a cualquier persona que quiera entrar en su ejercicio.

Además, la no existencia de un reconocimiento sectorial específico para la artesanía implica la imposibilidad de tener un censo a tiempo real de los niveles de ocupación laboral, conocer su importancia en el producto interior bruto, lugares de implantación y desarrollo… y cualquier otro dato que permita entender la realidad social y económica del sector.

Este hecho no sólo supone el desconocimiento de la capacidad del sector artesano en la creación del tejido empresarial, sino que limita las actuaciones políticas para su desarrollo, ya que es muy complicado promover medidas de impulso hacia algo que no se sabe que existe.

A los problemas de cualificación y de visibilidad hay que sumar la escasísima oferta de formación continua para el reciclaje de los profesionales en los Oficios y la poca oferta de calidad que existe suele ser de iniciativa privada, poco contrastada y supone un importante esfuerzo económico para los profesionales que quieren seguir formándose.

Por último, y de una forma más conceptual, también hay que tener en cuenta el problema que genera la actividad de un sector tan heterogéneo como es la artesanía y que tiene presencia en casi todas las actividades económicas existentes y que hace que se etiqueten como productos del mismo sector cosas tan distantes como un calcetín y una vidriera emplomada por el simple hecho de que no han sido realizados industrialmente. Esta cuestión que pudiera parecer intranscendente a primera vista tiene una implicación muy importante en los sistemas de comercialización al intentar agrupar productos de múltiples sectores económicos, que en general, tienen canales de distribución muy diferenciados.

  1. La barrera de la fiscalidad.

La actividad económica de la artesanía no está diferenciada de cualquier otra actividad económica y es necesario estar dado de alta en el régimen correspondiente de la seguridad social y facturar los productos y servicios con el IVA establecido por la hacienda pública.

En España, salvo las ayudas puntuales de las Comunidades y el Estado para autónomos y empresas, no es posible realizar legalmente la actividad sin cotizar a la seguridad social en el mínimo establecido al margen de la facturación anual obtenida a lo que suma el gravamen del 21% del IVA que se aplica a todos los productos y servicios.

Esta rigidez, sobre todo en el módulo de cotización a la Seguridad Social y el IVA aplicado a los productos artesanos, frena muchas de las posibles iniciativas empresariales, ya que en la mayoría de los casos iniciarse en la actividad en los oficios artísticos exige un largo tiempo para introducir los productos en el mercado. Además hay que entender que para muchos de los profesionales la actividad es estacional o complementaria con otras.

El resultado del modelo fiscal y de seguridad social actual para el sector artesanal no sólo supone un freno a la incorporación de nuevos profesionales, sino que al ser en muchos casos actividades muy puntuales fomenta la economía sumergida, la competencia desleal y la pérdida de la estructura profesional de los Oficios Artísticos.

  1. El reto de la actividad comercial

Como cualquier actividad económica, su éxito depende de su capacidad para la venta de sus productos o servicios y esta es una de las grandes debilidades del sector.

Si la fortaleza de las empresas artesanas es su flexibilidad y capacidad de adaptación a las necesidades concretas de sus clientes, su gran deficiencia se encuentra en su incapacidad para hacerse visibles en un mercado donde las grandes cadenas de distribución y comercialización lo inundan todo.

A la limitación que supone no ser productores masivos y por lo tanto estar fuera de los grandes canales de distribución, hay que sumar la confusión que genera etiquetar sólo como artesanía a productos tan diferentes entre sí como una silla de montar a caballo y un vestido de alta costura. Esta forma de identificar a los productos artesanos hace casi imposible una búsqueda lógica de los mismos para encontrar aquello que se desea y muchas veces el éxito de la búsqueda se convierte en una cuestión de azar haciendo que este proceso, la mayoría de las veces, acabe desmotivando a los posibles compradores.

La consecuencia comercial de todo este totum revolutum se concreta en la mayoría de las ocasiones en fórmulas de venta confusas que bajo el paraguas de la artesanía dan cabida a una multitud de productos en los que, curiosamente no suelen estar presentes los de mayor valor añadido e interés por su calidad, diseño y creatividad que por norma suelen utilizar otros canales de distribución más relacionados con su actividad y donde, también curiosamente el concepto artesanal no es utilizado para evitar que se vincule a la empresa con sistemas de producción obsoletos y poco competitivos.

En este punto hay que excluir a todos los productos del mercado del lujo, mercado que sí que ha sabido explotar el concepto artesanal como valor añadido, lo que les ha permitido tener una política de precios que se justifica precisamente en no tener una producción industrial.

  1. La reducción del asociacionismo profesional

La última consecuencia de una estructuración no adecuada del sector profesional artesano se ve reflejada en su reducida capacidad organizativa para su representación corporativa.

La existencia de organizaciones profesionales ha estado siempre muy vinculada a empresas artesanas relacionadas con la ferias de artesanía y con una reducida presencia de otras empresas y profesionales que comercializan sus productos por otros canales de distribución.

Esta escasa representación sectorial acaba dando una imagen muy limitada de la actividad empresarial, hecho que refuerza la imagen social del sector donde todo el mundo entiende que la artesanía se vincula mayoritariamente a los oficios tradicionales y a las ferias que habitualmente se desarrollan en las ciudades y pueblos.

En este cóctel hay que incluir las consecuencias de la crisis económica sufrida durante los últimos años que ha borrado del mapa a un buen número de talleres artesanos reduciendo el número de asociados en muchas organizaciones profesionales, hasta el punto de que muchas de ellas han ido quedando en estado latente o cuando no han desaparecido con lo que supone de pérdida en la representación de los intereses del sector ante las administraciones públicas.

 

 

Breve acercamiento a otros modelos europeos.

Dentro del sector artesano español es muy habitual escuchar que en el resto de los países europeos la situación es mucho mejor porque cuentan con un apoyo explícito hacia la artesanía y donde la valoración social que se tiene hacia el sector es mucho mejor que en nuestro país.

Lejos de ser una creencia o leyenda urbana, la realidad es que en una rápida comparación con lo que sucede en países como Francia, Alemania o Italia (también Holanda o Bélgica entre otros) se pone de manifiesto que existe todavía mucho camino por recorrer. Es importante aclarar qué esta situación no es homogénea en toda la Unión Europea y países como Grecia o Portugal o algunos de los países del este de última incorporación a la UE, la realidad artesanal no sé encuentra al mismo nivel que los países citados al inicio.

En cuanto a Francia, Alemania o similares, en primer lugar hay que destacar que existe un tratamiento mucho más ventajoso en la fiscalidad que incluye un IVA más reducido y cuotas de la seguridad social mucho más flexibles con importantes exenciones y reducciones relacionadas con la facturación anual. También el pago de impuestos por ingresos se relaciona con la facturación anual y cuentan con grandes reducciones impositivas cuando la facturación está por debajo del salario mínimo inter profesional, que no hay que olvidar que es mucho más alto que en España

También hay claras diferencias en otras cuestiones fundamentales, y por ejemplo en Alemania es necesario acreditar la cualificación profesional para poder ejercer la actividad, con lo que se elimina cualquier competencia desleal. También sobresale el apoyo a la formación con la existencia de pasarelas de formación profesional continua con subvenciones directas para el acceso a cursos reglados o no.

(Directorio de oficios que pueden ejercerse como profesiones artesanales sujetas a autorización (Referencia: Código civil tomo 1) I 2003, 2945) Maurer und Betonbauer ; Ofen- und Luftheizungsbauer ; Zimmerer; Dachdecker; Straßenbauer ; Wärme-, Kälte- und Schallschutzisolierer; Brunnenbauer; Steinmetzen und Steinbildhauer; Stukkateure ; Maler und Lackierer; Gerüstbauer; Schornsteinfeger; Metallbauer; Chirurgiemechaniker; Karosserie- und Fahrzeugbauer; Feinwerkmechaniker; Zweiradmechaniker; Kälteanlagenbauer; Informationstechniker; Kraftfahrzeugtechniker; Landmaschinenmechaniker; Büchsenmacher; Klempner; Installateur und Heizungsbauer; Elektrotechniker; Elektromaschinenbauer; Tischler; Boots- und Schiffbauer; Seiler; Bäcker; Konditoren; Fleischer; Augenoptiker; Hörgeräteakustiker; Orthopädietechniker; Orthopädieschuhmacher; Zahntechniker; Friseure; Glaser; Glasbläser und Glasapparatebauer; Mechaniker für Reifen- und Vulkanisationstechnik)

Hay que apuntar que en la mayoría de estos países, el concepto artesanal es mucho más amplio al existente en España, ya que incluyen todas las actividades no industriales donde es imprescindible la realización de una parte fundamental del proceso por una persona y esto significa el reconocimiento de artesano a albañiles, fontaneros, peluqueros, o taxistas entre otros, junto a ceramistas, escultores, diseñadores, vidrieros y resto de oficios artísticos, pero también es verdad que dentro de este gran volumen de empresas se hace una diferenciación específica de los Oficios de Arte.

Las empresas relacionadas con los Oficios de Arte junto con el resto de empresas artesanas tienen su propio código de actividad lo que permite poder valorar en su verdadera dimensión el impacto económico y laboral que generan. Esto permite entender el reconocimiento que tiene el sector en países como Alemania, Italia o Francia donde se es plenamente consciente de que el sector de los Oficios Artísticos y Tradicionales es uno de los mayores generadores de riqueza en el país.

 

 

Propuesta de acciones y reformas para el impulso del sector artesanal en Castilla y León.

Una vez analizada la normativa, realidad social y económica de la artesanía en Castilla y León que es plenamente extrapolable al resto de las Comunidades Autónomas del país, ya que la realidad es muy similar o exactamente igual, y dentro de las competencias que tienen los gobiernos autónomos se pueden plantear diversas actuaciones o reformas que al menos permitan mejorar la situación del Registro Artesano, al menos en su acceso y su organización, aunque hay que ser conscientes que las verdaderas reformas deben acometerse en el ámbito nacional ya que implican competencias de los ministerios de trabajo, hacienda y la seguridad social.

  1. Cambios en el acceso al Registro Artesano

Es en el Decreto que regula el sector artesano donde se definen las categorías o tipologías de artesanos y el proceso de acceso al Registro y por lo tanto el elemento que condiciona el propio sector.

En Castilla y León es necesario, en primer lugar, solicitar el reconocimiento de artesano a título individual aunque no se tenga actividad económica para poder acceder al Registro de Empresas. Este acceso está condicionado a la acreditación de cuestiones como la formación reglada o no reglada, la realización de la actividad artesana de al menos 2 años, el conocimiento de las técnicas y procesos mediante memoria gráfica y el currículo profesional. Esta documentación es valorada por un funcionario en las delegaciones territoriales de cada provincia quien es el que resuelve sobre la idoneidad y la inclusión en el Registro.

Este procedimiento ha hecho que en el registro de artesanos a título individual multiplique por cuatro el número de empresas que se encuentra en la parte del registro para talleres con actividad económica.

La fórmula de acceso primero al reconocimiento individual sin tener que acreditar el alta en el IAE y la Seguridad Social es un procedimiento muy minoritario ya que sólo sucede, además de Castilla y León, en Madrid, Castilla La Mancha Galicia. En el resto de Comunidades Autónomas incluyendo la ciudad de Melilla es necesario tener actividad económica para poder solicitar la inscripción para después acreditar el conocimiento del oficio o la formación reglada.

Cuando el solicitante/a tiene un título de formación reglada de la actividad su acceso es directo pero cuando es necesario acreditar los procesos de aprendizaje no formales, al no existir una fórmula de validación de los mismos, la decisión es muy subjetiva ya que la valoración de la documentación presentada es muy interpretable, algo que también sucede con la acreditación de la experiencia profesional. En algunas Comunidades es necesario presentar un certificado de vida laboral donde el solicitante/a debe justificar haber trabajado por cuenta propia o ajena en la actividad en la que pide la inscripción. Sin duda este hecho en un verdadero problema para aquellas personas que inician su actividad profesional y requieren su inscripción para acceder a ayudas o participar en acciones restringidas a artesanos/as del Registro.

Por otro lado existe una clara contradicción entre lo que exige Hacienda para inscribir la actividad, que solo pide la inscripción en el IAE y lo que se exige en las Comunidades Autónomas, cuando lo lógico sería la unificación de criterios. Es decir la acreditación de la cualificación junto a la actividad económica.

  1. Reforma del Repertorio de oficios artesanos

La actual identificación de la actividad artesanal se encuadra en el Repertorio de Oficios Artesanos de Castilla y León, que es muy parecido al resto de las Comunidades Autónomas salvo diferencias muy puntuales que en muchos casos tienen que ver con singularidades propias como la existencia de costa marítima y los oficios relacionados con el mar.

La organización de los Repertorios se hace, bien por materias primas o por productos concretos y no por actividades económicas, algo que tiene poco o nulo sentido comercial.

El problema que existe en los repertorios es que es muy complicado intentar tener identificadas todas las actividades artesanas, hecho que además se complica con querer definir todas las actividades que origina una materia prima como la piedra o la arcilla o el textil. Esta organización es heredera de los sistemas gremiales donde toda la actividad estaba identificada y normalizada.

En los Registros Artesanos abundan precisamente estos oficios que en su momento estaban muy bien definidos, tanto en los procesos como en los productos, pero el cambio social que se ha vivido en los últimos 30 años ha generado numerosas nuevas técnicas, procesos, productos a lo que hay que sumar la aparición de nuevos materiales que están sustituyendo en parte a los tradicionales.

Con el fin de solventar este problema en la mayoría de los Registros se incluye un apartado de “Varios” donde a modo de cajón de sastre se van incorporando todos los procesos que no encajan en los subsectores tradicionales. En este punto y a modo de ejemplo clarificador en el Registro de Oficios de Cataluña en el sector de varios se puede encontrar un oficio o actividad que se denomina “Multidisciplinar” que es la constatación máxima de que ya es imposible intentar definir o encajar la actividad de muchos profesionales que mezclan procesos, técnicas y materiales y que además incorporan herramientas digitales y tecnológicas.

Para revertir esta situación sería necesario organizar los subsectores de los repertorios por actividades económicas más generales y en lugar de ordenarlos por oficios identificar la actividad por el tipo de productos o servicios que realiza al margen de la materia prima o las técnicas de elaboración.

Esta organización además permitiría hacer visible al sector dentro de una actividad comercial “normalizada” y dirigida al canal de distribución adecuado al producto.

Ejemplo:

Subsector: Arquitectura y construcción.

–        Elaborador de elementos ornamentales y otros en cerámica para la construcción.

–        Elaborador de elementos ornamentales y otros en vidrio y similares.

–        Carpintero de estructuras de madera.

–        ..

Subsector: Restauración de bienes muebles e inmuebles.

–        Restaurador de libros y papel en general.

–        Restaurador de muebles, escultura y elementos ornamentales en madera.

–        Restaurador de escultura y elementos ornamentales en piedra.

–        …

Subsector: Deportes. Caza, pesca, equitación y otros.

Subsector: Productos tradicionales y etnográficos.

Subsector: …

Esta nueva forma de organizar el registro permitiría contemplar al sector como generador de productos y servicios que tienen una demanda real en el mercado actual y permitiría identificarse a los nuevos artesanos que acceden al sector con nuevos productos, nuevas técnicas de elaboración y nuevos materiales.

  1. Promoción de los estudios de Régimen Especial en las Escuelas de Arte y Diseño.

Otra de las grandes carencias en el espacio de los Oficios de Arte es la promoción de sus ciclos formativos. Si bien es verdad que por fin se han ido implantando las titulaciones de grado en los Oficios, estos siguen siendo un espacio residual dentro de la oferta formativa superior. Esta situación es consecuencia de un desconocimiento de la capacidad del sector como generador de actividad y empleo y por ello exige un esfuerzo en su promoción entre los estudiantes de educación secundaria.

La presencia de experiencias profesionales cercanas y la explicación de itinerarios formativos y salidas laborales son unas buenas medidas para impulsar la captación de estudiantes con talento e interés por las actividades artísticas y del diseño.

  1. Promoción educativa de la actividad artesanal

Una de las medidas que tendría mejor resultado a medio plazo para impulsar la creación de empresas de arte sería la presencia de talleres didácticos en los ciclos de ESO y de Bachillerato. El acercamiento de la realidad profesional y sus posibles salidas laborales a los estudiantes es la mejor forma de garantizar el relevo generacional del sector e impulsar una actividad que por su capacidad de innovación y creación de empleo se puede convertir en uno de los sectores líderes de la economía.

 

 

Propuesta de acciones y reformas para el impulso del sector artesanal en España

Después de analizar el panorama normativo, social y económico de la artesanía en Castilla y León y que es extrapolable al resto de las Comunidades Autónomas del país, ya que la realidad es muy similar o exactamente igual, y vista cuál es la realidad del sector en los países europeos más desarrollados, se pueden plantear diversas actuaciones o reformas que permitan sacar al sector de la actual atonía modernizando su percepción social y activando su desarrollo empresarial.

Teniendo en cuenta que las competencias en artesanía están plenamente transferidas a las Comunidades Autónomas, podría parecer que la responsabilidad de las modificaciones en la legislación deberían ser asumidas por las mismas, pero esto no es así realmente, ya que después de lo expuesto en el análisis general anterior, las reformas que podrían ser necesarias para la modernización del sector son en muchos casos competencia del gobierno nacional ya que afectarían a la legislación fiscal y laboral.

Sin la aplicación de estas reformas en el ámbito nacional se seguirá estando en un callejón sin salida y a pesar de los esfuerzos e iniciativas que se puedan poner en marcha desde las comunidades autónomas, el resultado final no variará mucho del actual.

Esto no supone que desde la Comunidades Autónomas se sigan implementando medidas que tengan que ver con las ayudas a la inversión en los talleres artesanos, promoción de la marca de garantía regional y de la actividad profesional, ayudas a la formación continua…y que aunque no supongan un cambio del modelo actual, sí que permiten mantener vivo al paciente evitando en lo posible un agravamiento mayor.

También dentro de las competencias de las Comunidades se pueden acometer reformas en sus normativas que tienen que ver con la organización del sector y su identificación como son los repertorios de los Oficios.

Las propuestas de reforma que permitirían revertir la situación actual pasarían por los siguientes puntos, entre otros posibles:

 

  1. Identificación fiscal de las empresas artesanas

Al principio de este documento se ponía de manifiesto la gran dificultad que existe para identificar el verdadero volumen social y económico del sector de los Oficios Artísticos y Tradicionales ya que la inscripción de empresas y profesionales es muy abierta y no se refiere a un único epígrafe en la hacienda pública.

Por lo tanto sería necesario que las empresas y profesionales cuya actividad no fuera industrial, agrícola o de comercio, deberían ser inscritas bajo un mismo epígrafe y que dentro de éste hubiera la opción de diferenciar a aquellas referidas a las actividades creativas.

Modelos como el seguido en Francia, Alemania o Italia podrían servir de punto de partida para el desarrollo de una nueva normativa española en artesanía.

(Modelo Francés: No hay un único estatuto que reúne a todos los oficios profesionales. Es la naturaleza de la actividad que determina el sector en el que el profesional inscribe su proyecto. Esta elección es importante porque tendrá consecuencias en el patrimonio, su fiscalidad y las consecuencias sociales.

El Estatuto artesano

Cualquier persona física o jurídica (empresa) que práctica una actividad profesional independiente  título principal o secundaria de producción, transformación, reparación o la prestación de servicios dentro de la artesanía deben estar registrados en el directorio de comercio (Decreto de 2 de abril de 1998, sobre las habilidades de artesanía y oficios directorio).

Esta lista de actividades artesanales determina y enumera 217 ocupaciones relacionadas con las artes y artesanías, divididas en 19 áreas. Algunas de las actividades artesanales que puedan poner en peligro el consumidor, están sujetos a regulaciones especiales y por lo tanto necesitan tener un grado o un título calificado en el campo del empleo y para justificar una experiencia profesional de tres años.

Por otra parte, el artesano puede solicitar el reconocimiento en base a su currículum formativo y profesional:

El Estatuto de artista-autor

Para los profesionales cuya actividad es la creación de obras de arte como se define en el artículo 98 A-II de la Lista III del Código Tributario, a saber, creaciones originales por el artista y producida en números limitados, es posible ejercer como artista y autor y declarar a la Casa de los Artistas. En lo social, que se adjunta a las disposiciones generales (como un empleado). La participación en este estatuto depende del tipo del nivel de ingresos.)

 

  1. Cualificación y certificación profesional para la titularidad de las empresas

La reforma del sistema de identificación tributaria además debe estar acompañada con la exigencia de acreditar la cualificación o bien la certificación profesional para poder ejercer la actividad.

Este hecho sería muy conveniente para poder modernizar y profesionalizar el sector, además de garantizar el conocimiento de todos los profesionales en las áreas de seguridad laboral y derechos del consumidor, protección medioambiental, gestión… además de las competencias propias del oficio.

El referente en este sentido se puede encontrar en la normativa alemana, donde el alta en actividades como la escultura o los oficios del vidrio exigen acreditar que se posee la cualificación o certificación necesaria.

En el supuesto de no poseerla, además de la formación reglada existe un completo sistema de obtención de la certificación donde se contempla el reconocimiento de los sistemas de aprendizaje no formales.

 

  1. El modelo fiscal

Una de las cuestiones más urgentes para promover la actividad en los oficios artísticos es ajustar el sistema de tributación y seguridad social teniendo en cuenta el volumen de facturación, a lo que habría que añadir más facilidades para fomentar el inicio de la actividad con exenciones en el pago a la seguridad social con periodos de al menos un año.

Además el nuevo modelo fiscal debería ser más flexible para permitir la presencia de creadores que ya se encuentran activos dentro del mercado laboral por cuenta ajena y que cotizan en el régimen general de la seguridad social. Esta flexibilidad permitiría incrementar la actividad productiva del sector sumando a muchos indecisos que no acaban de dar el paso profesional por el freno que suponen las actuales obligaciones fiscales y de seguridad social. Este incremento de profesionales y empresas sin duda, supondrían un aumento de ingresos públicos por la tributación de la facturación y permitiría eliminar en su casi totalidad la actividad sumergida en el sector.

El modelo francés para las empresas de arte sin duda podría ser un referente a seguir en este campo.

(Los autónomos en Francia tienen una serie de beneplácitos durante el primer año de actividad, para poder dar un margen de crecimiento a su negocio y evitar los fracasos prematuros.

  • No se paga nada durante el primer año de actividad. Sólo se tiene que pagar a partir del segundo año.
  • Existe un régimen especial para pequeñas empresas, autónomos y profesionales, orientado a las empresas individuales artesanales, comerciales o liberales. A través de él, los trámites para la creación de una empresa se simplifican.
  • Sólo se paga una tasa si has tenido ventas en el periodo declarado

Obligaciones de ser autónomo en Francia:

Una vez pasado el primer año de actividad se aplican las siguientes obligaciones.

  • Las cotizaciones a la Seguridad Social se pueden pagar mensual o trimestralmente, mientras en España sólo se pueden pagar mensualmente.
  • El pago de la cuota de autónomos varía en función de la cotización.
    • 12% de la cifra de ventas en las actividades comerciales
    • 21,3% de la cifra de ventas en los servicios
    • 18,3% de la cifra de ventas en las profesiones liberales

Derechos por ser autónomo en Francia

Ser autónomo en Francia supone una serie de derechos, de los que se puede beneficiar un trabajador por cuenta ajena.

  • Asistencia sanitaria
  • Jubilación
  • Pensión de viudedad
  • Pensión de invalidez
  • Pensión de incapacidad temporal

Auto-Entrepreneur

No es un autónomo estrictamente como lo conocemos en España, pero sí una figura legal que ampara a los trabajadores por cuenta ajena o en el paro si quieren iniciar una actividad laboral complementaria y facturar. El hecho de acogerse a esta figura no supone la pérdida de prestaciones por desempleo, jubilación, condición de funcionario o ayudas para estudiantes.

Es una figura novedosa para emprendedores en Francia que quieren iniciar una actividad empresarial sin hacer grandes inversiones ni tomar grandes riesgos. En España no existe esta figura, pero podría aplicarse, por ejemplo, a servicios como cuidado de personas mayores, niños, clases particulares, ventas por Internet, etc… hay muchísimos servicios y pequeños negocios a los que se le podría aplicar.

Requisitos para ser un Auto-Entrepreneur

  • No se pueden superar ciertas cantidades de facturación
    • 32.100€ al año para actividades de prestación de servicios domésticos, bricolaje y mantenimiento, profesiones liberales (quedan exentas algunas actividades regidas por colegios profesionales)
    • 80.000€ al año para actividades comerciales como venta de mercancías, objetos, mobiliario, productos alimentarios para llevar o consumir en el lugar y ciertas actividades de alojamiento turístico.
  • Darte de alta es un proceso muy sencillo y puede hacerse online.
  • IRPF y Seguridad Social se liquidará trimestralmente y se aplicará un porcentaje sobre el volumen de negocio.
    • Entre un 21% y un 23% para actividades de prestación de servicios, según la actividad.
    • Un 13% para actividades comerciales.
  • IVA. El régimen de “auto-entrepreneur” exime de cobrar el IVA en las facturas realizadas, pero sí se debe pagar IVA en los productos que se compran para realizar la actividad empresarial en cuestión.
    • No se puede desgravar IVA ni gastos de productos derivados de la actividad.
    • La cotización a la Seguridad Social es equivalente a los servicios prestados.
  1. Competencias del Observatorio Nacional de la Artesanía

El traslado de las competencias a las Comunidades Autónomas ha tenido como beneficio directo el acercamiento de la administración pública a las empresas, pero esto se ha hecho vaciando de contenido la capacidad del estado para poner en marcha acciones de ámbito suprarregional como se ha podido ver por la incapacidad operativa del Observatorio Nacional de la Artesanía o por la reducción a la mínima expresión de la Fundación para el Desarrollo de la Artesanía Española (FUNDESARTE) cuya única actividad de relevancia es la organización de los Premios Nacionales de la Artesanía.

Esta situación podría solventarse dando entidad jurídica y presupuesto propio al Observatorio con la participación de todas las Comunidades y Ciudades Autónomas y la representación del sector a través de la Organización de los Artesanos de España.

El Observatorio podría tener la capacidad de organizar acciones de ámbito nacional o de representación internacional siendo la Fundación el mecanismo de organización y de ejecución de los proyectos y acciones.

Esta actuación no tendría por qué interferir en las competencias de las Comunidades, sino que todas las actuaciones serían complementarias a las iniciativas puestas en marcha por cada gobierno regional.

La dotación de entidad jurídica al Observatorio con la presencia del representante del sector también ayudaría a fomentar el asociacionismo profesional en el ámbito nacional al dar un sentido ejecutivo a su presencia en los organismos estatales. Sin duda el modelo italiano pone de manifiesto la importancia que supone para las economías regionales una regulación adecuada del sector. En Italia la Confederación de Empresas de Artesanía aglutina a 213.000 socios en todo el país (http://www.confartigianato.it).

  1. Certificación y cualificación de los artesanos españoles.

Es necesario buscar una fórmula que permita desatascar la acreditación de los artesanos que están activos y que carecen de una cualificación formal.

El sistema previsto por el Instituto Nacional de la Cualificaciones para la acreditación de los aprendizajes no formales no está dando buen resultado para actividades en las que el número de trabajadores en activo es muy bajo, ya que los costes son muy altos para la masa crítica que se piensa acreditar.

Es posible que la puesta en marcha de la obligatoriedad de acreditar la cualificación para las nuevas altas fiscales pudiera permitir la acreditación de hecho a todos los que ya se encuentra en activo con unos mínimos de antigüedad y algún otro requisito teórico en cuestiones de prevención de accidentes y responsabilidad social y laboral. Esta fórmula resolvería de una sola vez la acreditación sin apenas costes para la administración pública.

  1. Marca de garantía de la artesanía de España

Una de las consecuencias de no existir una entidad jurídica propia de ámbito nacional es la no existencia de una marca de garantía nacional que sirva para la promoción internacional del sector. A pesar de la existencia de marcas de garantía regionales, es muy sabido de la poca eficacia que tienen en el mercado internacional donde los posibles consumidores sólo son capaces de identificar su procedencia por el país de origen.

La presencia de una marca de garantía de España permitiría a muchos productos artesanos sumarse al valor añadido de la marca de España como paraguas, hecho que no sucede con las marcas regionales cuyo valor añadido sí que puede tener sentido en el mercado interno.

  1. Desarrollo de las IGP para los productos artesanos.

Otra de las necesidades propias del sector es impulsar el valor identitario que tienen muchos de los productos artesanos y que se vinculan a territorios muy concretos. Además muchos de estos productos tienen que competir con imitaciones de baja calidad que aprovechan este valor para introducirse en el mercado con precios a la baja.

Esta competencia desleal suelte tener como consecuencia la desvirtuación de los productos originales e incluso la desaparición de los propios productores locales por no poder hacer frente a la competencia que supone la importación de productos asiáticos.

En este campo, la Comisión Europea ya está dando pasos para instaurar un sistema de Indicación Geográfica Protegida para los productos no alimentarios en el territorio europeo que permitirá garantizar la procedencia y las características singulares de las producciones artesanas acogidas mediante un sello de Indicación Geográfica Protegida.

Con el fin impulsar este proceso sería muy necesario la presencia de una representación nacional agrupada en los organismos europeos que están gestionando el desarrollo de las IGP.

 

Félix Sanz Sastre.

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